Por estas horas, en La Pampa todos hablan de la violación a Clementina. Alumnos, padres, escritores, profesores y funcionarios del Ministerio de Educación de la provincia están enfrascados en un debate luego de que las autoridades de la Unidad Educativa 10 de Santa Rosa decidieran prohibir la lectura por parte de estudiantes de 12 a 15 años de una novela porque, en un tramo de tres páginas, se relata la violación de una joven.
La novela se llama “Un Viejo Perdido” y fue editada en 2005. Su autor es Daniel Pellegrino. Profesor universitario y escritor. “Me parece una imbecilidad tanta censura”, dijo a DiarioTextual.com. “Fue la única escuela donde me pasó esto”.
Pellegrino fue seleccionado junto a otros cuatro escritores pampeanos para que sus obras sean leídas en las aulas. Pero recientemente la novela de Pellegrino fue rechazada en una de las escuelas.
La directora de la Unidad Educativa 10, Norma Evangelista, dijo que “no censuró” la lectura del libro. “No es un acto de censura. Es de protección a los niños. El libro, si lo quieren leer fuera de la escuela, pueden hacerlo”, sostuvo.
La docente expresó que no permitió la lectura de un libro porque “contenía términos” que no le “parecían adecuados” para adolescentes de 12 a 15 años de edad.
Hay padres que sostuvieron que debía permitirse la lectura. Cecilia Monti, no. “El Estado tiene la tutela de nuestros hijos durante las horas de clases. El texto es de un morbo innecesario”, manifestó.
Desde el Ministerio de Educación de la provincia pidieron comprensión. Lilian Molineli, de Desarrollo Curricular de la Subsecretaría de Coordinación y responsable del programa de lectura de escritores pampeanos, dijo a DiarioTextual.com que es hasta comprensible la postura de las autoridades escolares.
Pero también alertó que no se debe perder de vista que es una obra artística. “Acá hay al menos dos cuestiones que se ponen en tela de discusión. Por un lado, consideramos que la obra es valiosa. Y por otro lado, también es cierto que los docentes van haciendo trayectos de lecturas con sus alumnos. Y en la edad en la que están estos chicos, de 14 años, podemos decir que estaban en un trayecto de lectura de obras que podemos considerar juvenil. Y esta obra podría ser considerada para adultos. Por eso, no nos resignamos a que la puedan leer antes de terminar el polimodal”, dijo.
- ¿Considera que podría haber sido leído?
- Considerábamos que era un texto que podía ser leído. Pero no lo impusimos a la escuela… Las instituciones pueden considerar que no es oportuno en este momento. Lo realmente grave sería que los chicos, cuando salgan del secundario, no hayan leído la obra de Pellegrino.
- ¿Qué hubiese hecho Usted?
- Yo hubiera leído con ellos. Pero también soy docente y sabemos de las dificultades que a veces se presentan con los padres. También se debe escuchar a los padres.
Ayer, un grupo de escritores y periodistas repudió la decisión de la escuela. Fue frente al mismo establecimiento educativo, en el centro de Santa Rosa.
Estuvo Pellegrino. Y también fue una docente a defender a las autoridades de la escuela. “No fue una censura. Fue una elección. ¿Qué necesidad hay de que los chicos lean que una chica fue violada con una botella? No estamos en contra de la educación sexual, pero esa no es la mejor forma de informar a los chicos”, dijo Mabel Peinetti.
Belén Olivo, una de las alumnas de 14 años, participó del encuentro. “Creo que no es bueno ocultar estos casos. Es mejor estar informados”, dijo.
Los chicos de la Unidad Educativa 10 no lo leerán. Pero ya lo están haciendo alumnos de un colegio de Toay.
El relato de la violación de Clementina, en primera persona, se multiplicó por diez, veinte, treinta voces. Fue al mediodía, cuando su relato de la violación fue leída frente a la escuela.